La Misa
Cubre el ciclo del ordinario, compuesto por Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus-Benedictus y Agnus Dei.
En ella se buscaba dotar a la obra de unidad, por ello se recurría al uso de material musical preexistente.
Hay principalmente dos procedimientos compositivos:
1. Misa de cantus firmus
Se toma una melodía previa, tomada del canto llano o de una canción profana, incluso de origen popular, y se coloca en una de las voces (normalmente el Tenor). Las otras voces se componen nuevas.
La textura resultante suele ser a cuatro voces: Cantus o Superius, Contratenor Altus (posteriormente Altus), Contratenor Bassus (luego Bassus) y Tenor.
Este tipo de misa es característico del siglo XV.
Son especialmente conocidas las misas basadas en la canción L’homme armé, compuestas por Dufay, Busnois, Ockeghem, Guerrero, Morales o Palestrina.
Una variante de la misa de cantus firmus es la misa de paráfrasis: la melodía preexistente se fragmenta y se distribuye entre las cuatro voces. Un ejemplo es la Misa Pange Lingua de Josquin Desprez.
2. Misa parodia o de imitación
Se parte de un motete o una canción polifónica anterior (del propio compositor o de otro autor), y se reutiliza material melódico y armónico (motivos imitativos, cadencias o incluso fragmentos completos), reelaborándose mediante la adición de nuevos motivos incluso de voces adicionales, cambiando siempre el texto.
Este procedimiento es el más habitual en el siglo XVI.
Como ejemplos destacados, la Misa Malheur me bat de Josquin Desprez, basada en una canción de Ockeghem, y la Misa Mille regretz de Cristóbal de Morales, basada en una canción de Josquin.
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